Saber cómo manejar adecuadamente las finanzas es esencial para cualquier persona o empresa que desee alcanzar sus metas financieras y garantizar una salud económica estable a largo plazo. Pero, ¿Cómo podemos asegurarnos de que estamos tomando las decisiones correctas? La respuesta radica en comprender y utilizar los Indicadores archiconocidos como KPIs. Antes de entrar en materia, es importante recalcar que los KPIS no tienen valor si no están marcados por una estrategia y objetivos empresariales o personales detrás. Para entender mejor esto, pongo un pequeño ejemplo del uso de los KPIs y su asociación a un objetivo:
Estrategia: Aumentar la satisfacción del cliente de este año (el año pasado fue del 70%)
KPI: Promedio de reseñas de los cliente de este año
Objetivo: 80% o superior
Los Indicadores Clave de Rendimiento (KPIs) en sí mismos no proporcionan una evaluación definitiva del desempeño. Son instrumentos que permiten cuantificar datos y se convierten en una herramienta esencial cuando se trata de medir el progreso hacia nuestros objetivos, ya sea en el ámbito financiero u otro. Contar con estos indicadores a nuestro alcance facilita la toma de decisiones informadas y nos capacita para anticipar posibles desafíos. Esta semana, quiero dedicar este espacio a los KPIs más relevantes tanto en el ámbito de las finanzas personales como en el empresarial. No obstante, te animo a establecer tus metas con anterioridad para aprovechar al máximo el potencial de estos indicadores.
El seguimiento constante de los KPIs que mencionaré a continuación proporciona una valiosa información para la toma de decisiones financieras, la identificación de áreas de mejora y la garantía de la estabilidad financiera en el hogar o la rentabilidad a largo plazo de la empresa. Veamos los más comunes y relevantes.
KPIs esenciales para tus finanzas personales
Llevar un seguimiento adecuado de las finanzas personales es clave para alcanzar una salud financiera óptima y lograr metas a largo plazo. Para evaluar y controlar eficazmente tus finanzas personales, es esencial prestar atención a estos KPIs:
- Presupuesto mensual: Establece un presupuesto detallado que abarque ingresos y gastos, y asegúrate de que tus gastos no superen tus ingresos.
- Ahorro mensual: Calcula la cantidad que ahorras cada mes como porcentaje de tus ingresos, lo que te ayudará a crear un fondo de emergencia y planificar para el futuro. (lo ideal es mantener un ahorro constante entre el 10 y el 20% de tus ingresos)
- Relación deuda-ingresos: Determina cuánto de tus ingresos mensuales se destina al pago de deudas, como préstamos, tarjetas de crédito, etc. y trata de mantener esta cifra baja. (el pago de deuda no debería superar el 30 -35%. En estos casos, el alquiler de la vivienda también se contabiliza aunque no sea una deuda)
- Tasa de ahorro a largo plazo: Proyecta tu ahorro a largo plazo, como la jubilación, y compáralo con tus objetivos financieros a largo plazo.
- Ratio de liquidez: Evalúa tu capacidad para cubrir gastos imprevistos calculando tu disponible (efectivo, ahorros) en comparación con tus ingresos mensuales. Un buen nivel es tener un disponible equivalente a 4 – 6 meses.
- Inversiones y Retorno de Inversión (ROI): Mantén un seguimiento de tus inversiones y evalúa su rendimiento en comparación con tus objetivos de inversión.
- Gastos discrecionales: Analiza tus gastos en categorías como entretenimiento y restaurantes, y busca reducirlos si es necesario.
- Patrimonio neto: Calcula tu patrimonio neto restando tus deudas de tus activos; este valor debería aumentar con el tiempo.
KPIs básicos en tus finanzas empresariales
El control de las finanzas empresariales es igualmente esencial para asegurar la estabilidad y el crecimiento de una empresa. A continuación, te presento una lista de KPIs clave para las finanzas empresariales:
- Ingresos: Sigue de cerca los ingresos totales y analiza las tendencias a lo largo del tiempo para evaluar el rendimiento de las ventas, así como la comparación respecto a otros años.
- Margen de beneficio bruto: Calcula la diferencia entre los ingresos y los costos de producción o adquisición para determinar la rentabilidad de tus productos o servicios.
- Margen de beneficio neto: Evalúa la rentabilidad después de deducir todos los gastos, incluidos los operativos, impuestos e intereses.
- Flujo de efectivo: Controla la entrada y salida de efectivo para garantizar la liquidez suficiente para operar y cumplir con las obligaciones financieras.
- Rotación de inventario: Mide la rapidez con la que se venden los productos y cuánto tiempo permanecen en el inventario.
- Plazo de cobro: Evalúa el tiempo que tardan los clientes en pagar sus facturas y gestiona el flujo de efectivo en consecuencia.
- Plazo de pago: Analiza el tiempo que se tarda en pagar a proveedores, lo que puede afectar las relaciones comerciales y la liquidez.
- Ratio de endeudamiento: Calcula la proporción de deuda en relación con el patrimonio neto de la empresa para evaluar su salud financiera.
- Rentabilidad Sobre Activos (ROI): Mide la eficiencia de los activos de la empresa para generar ganancias.
- Rentabilidad Sobre el Capital (ROE): Evalúa la rentabilidad en relación con el capital invertido por los accionistas.
Estos son algunos de los KPIs más importantes que se deben considerar para gestionar tanto las finanzas personales como empresariales. La elección de cuáles utilizar dependerá de las necesidades y metas específicas de cada persona o empresa. ¿Tienes claro cuales son tus metas?¿Dispones de KPIs para poderlos medir? Contáctanos para cualquier duda y estaremos encantados de poder hablar sobre ello.